Bitácora del Internetófilo. Días 25 y 26

Día 25:

Parece ser que ayer, al final, terminamos durmiendo en la calle y, según Laura, fue porque me quedé inconsciente babeando sobre mi cuaderno en un banco de la calle. Al cabo de unos minutos de bronca hemos empezado a coger nuestro equipaje de mano y dirigirnos al aeropuerto.
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Bitácora del Internetófilo. Día 24

Nos hemos despertado a una hora razonable e, inmediatamente, nos hemos empezado a preparar para nuestra visita a Sealand. Hemos recogido la habitación y, mientras Laura se terminaba de preparar yo he calculado que las probabilidades de que volviese al motel donde hemos pasado la noche eran nulas, de modo que les he vaciado el mini-bar. Hemos salido, debido a mi pequeña incursión, justo después de que pasase el servicio de habitaciones, alegando que el baño debía airearse (que no era mentira, después de la ducha de Laura la cantidad de vapor que había hacía que pareciese un decorado de peli de serie B)
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Bitácora del Internetófilo. Día 23

Hoy hemos dormido hasta tarde. Al levantarnos hemos ido al aeropuerto internacional a pedir billetes para el norte de Reino Unido. Nuestro vuelo ha salido por la tarde noche, de manera que hemos pasado el día visitando Moscú y disfrutando de las vistas. Es una pena que no pueda añadir a este diario mis fotos con los guardias que me han echado de la tumba de Lenin. Eran muy majos, decían que he sido algo irrespetuoso, pero que nunca habían visto a nadie con tantas agallas como yo. Laura lo ha visto como algo malo, pero no me explico el porqué, después de todo no me han detenido ni nada.
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Bítacora del Internetófilo. Día 22

Me he levantado a las siete de la mañana, mientras Laura seguía durmiendo. Me he despedido de ella con una nota y me he dirigido a la estación de autobuses. He intentado comprar el billete más barato para Fryazino, pero, de alguna manera, sé que el taquillero me ha estafado. Seguir leyendo “Bítacora del Internetófilo. Día 22”