Pared pintada, parte 2

Después de una intensa conversación con mi amada pareja, me preparé para salir. La Neblina estaba empezando a surtir efecto. Tenía que saber quién podía robar experiencia a la gente. De hecho, el resto del caso era obvio. Era, aparentemente, un grafitero con talento y puede que famoso, de manera que no decía abiertamente dónde iba a aparecer su siguiente obra de arte. Así pues, alguien tendría que haberle “traicionado” para que se pudiese poner el círculo bien.
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