Tracer Bullitt, 36 (El favor)

Una vez en casa, entré en mi cabeza. Mi fortaleza interna estaba modelada como un búnker. En la sala central había cinco puertas a las que se llegaba a través de una escalerilla que descendía del techo. Sin embargo, la sala me parecía extraña. Tenía cinco puertas pero, por alguna extraña razón, había seis paredes.
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