Bitácora del Internetófilo. Día 23

Hoy hemos dormido hasta tarde. Al levantarnos hemos ido al aeropuerto internacional a pedir billetes para el norte de Reino Unido. Nuestro vuelo ha salido por la tarde noche, de manera que hemos pasado el día visitando Moscú y disfrutando de las vistas. Es una pena que no pueda añadir a este diario mis fotos con los guardias que me han echado de la tumba de Lenin. Eran muy majos, decían que he sido algo irrespetuoso, pero que nunca habían visto a nadie con tantas agallas como yo. Laura lo ha visto como algo malo, pero no me explico el porqué, después de todo no me han detenido ni nada.

Después del incidente, como lo llama mi amiga, hemos comido en un restaurante típico y nos hemos puesto de camino hacia el aeropuerto.

Hemos cogido el vuelo a tiempo, pero se han retrasado porque, debido a mis instrumentos, han tenido que reorganizar la bodega de equipajes. Tras unos veinte minutos de espera el avión ha salido sin ningún problema. A mitad del trayecto me he dormido y he despertado en el aeropuerto.

Al salir he verificado que no nos habían seguido ni Shadow ni Frank ni ninguno de sus colegas. He mirado mi teléfono y he visto que, como de costumbre, tenía cinco llamadas perdidas de mis padres, pero nada de mayor relevancia. Mientras yo iba cogiendo nuestro equipaje Laura ha preguntado a una oficina de turismo cómo llegar al principado de Sealand.

Hemos aprovechado lo que quedaba de día para charlar acerca del virus.

-¿Y cómo pudo infectar todos los ordenadores del mundo?

-Por lo que me dijeron los ingenieros empezó infectando servidores hace unos diez años. Hará unos cinco consiguió un par de servidores de Google, así que, para entonces ya estaba todo perdido.

-Y qué saben del virus, ¿dónde se manifestó por primera vez?

-En todo el mundo a la vez, el 21 de diciembre.

-O sea, que no hay manera de saber de dónde viene.

-No, no hay una manera segura. Sólo puedes de dónde vino el que infectó tu ordenador.

-Hay que j*****e.-he dicho-Bueno, ¿cómo llegamos a Sealand?

-Hay que coger un barco y nos lleva a la plataforma en la que está. Otra cosa es que nos vayan a dejar subir.

-De eso me encargo yo.-al decirlo le he enseñado mi título nobiliario del principado y mi pasaporte-Me los compré a finales de este verano.

-¿Te has comprado un título nobiliario?¿De un país no reconocido por ninguna entidad internacional?

-Claro. Soy un lord de Sealand y de algún que otro país.

Laura me ha acariciado la cabeza mientras me ayudaba con el equipaje. Tras ello hemos ido a un motel cerca de la estación de autobuses y mañana cogeremos un barco por la tarde y pasaremos la noche donde bien podamos. Hemos tomado una cena ligera y ahora a las nueve nos vamos a la cama.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s