Un día de furia. Visita a la tienda coreana. Versión revisada.

Ha llegado a mis manos parte de la versión revisada del guión de Un día de furia, la película con Michael Douglas de protagonista estrenada en 1993. La versión revisada difiere algo de la versión que se puede ver en las pantallas. Las partes en rojo son opiniones de uno de los guionistas, despedido después de la primera lectura del guión.
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Explicación

De acuerdo, el texto que he publicado está en inglés. Es trampa, lo sé, pero, no tenía nada más que publicar y no he tenido tiempo para traducirlo. La semana que viene estará en español y, si puede ser, con otro texto corto, pero, teniendo este fin de semana el estreno de “Usted tiene ojos de mujer fatal” en mi facultad, dudo mucho que vaya a poder publicar nada extra. También es posible que la semana siguiente, es decir, la del seis de mayo, tampoco haya nada nuevo.

Grand City VII

La cafetería estaba prácticamente vacía, puesto que aún no era hora de comer. Había un par de tipógrafos rezagados charlando en una mesa y que, seguramente, aún no se habían enterado del cambio del número. Louis se sentó en una de las mesas al lado de la puerta e, inmediatamente, sacó un pequeño cuaderno, una goma y un lápiz.
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Conjuntos

-¿Cariño?-me giré para mirar a mi novia mientras me hablaba.

-¿Sí? ¿Qué quieres preciosísima?-a la mitad de mi familia le ponía enfermo cómo nos hablábamos. La otra me había retirado la palabra al oírme hablar con ella por teléfono.

La había conocido en una convención, así que teníamos muchísimas cosas de las que poder hablar, pero no tanto tiempo. Después de todo, tenemos que estudiar… Bueno ella tiene que hacerlo. Yo me dedico a cosas diferentes. Completamente legales.

-¿Estás ahí? Has mirado a los lados. Sueles hacerlo cuando piensas demasiado.

-Sí, perdona. ¿Qué quieres?

-En tu opinión ¿cuál es el mejor traje de la historia del cine?

Una pregunta complicada; similar a “¿Kirk o Picard?”. Empecé a recorrer mentalmente mi videoteca. ¿El traje de Deckard en Blade Runner? ¿La gabardina de Neo con las gafas incluidas? ¿La túnica de Dumbledore? ¿La de Gandalf? ¿Cuentan sus barbas como traje? En ese caso sus barbas, definitivamente. ¿Quizás el mejor traje de la historia es la armadura de Sauron? ¿El traje de Darth Vader? ¿Cualquier conjunto de Scott Pilgrim? ¿El uniforme de John H. Miller en “Salvando al Soldado Ryan? ¿El suéter de estrellitas de Coraline?

-Amor, puedes ser totalmente honesto conmigo, no te preocupes.

-Sí, lo sé, estoy pensando. He visto muchas películas.

-Lo que quiero decir es que puedes decirme que tu favorito es el bikin…

-¡EL BIKINI DORADO DE LA PRINCESA LEIA!

La Cita

Este es, de nuevo, un relato del ya mencionado concurso. Las normas eran menos complejas que el anterior que publiqué, bastaba con continuar la primera frase:

La cita estaba siendo perfecta: Ambiente romántico y conversación interesante, pero en ese momento escuché la frase que lo estropeó todo.

-Soy una zombie.

-Creo-dije-que se tiene que decir “Soy un zombie”, independientemente de tu sexo.

La chica, que se hacía llamar Chloe, me miró con la boca abierta.

-¿En serio? ¿Te confieso algo así y me corriges?

-Hombre, me han dado noticias peores.

-¿Ah, sí? ¿Cuáles?

-Veamos “Idiota, me dejaste embarazada”

-Esa fue la peor noticia que te han dado-parecía muy indignada-¿peor que ésta?

-No, la peor me la escribieron.

Me miró, sorprendida y enfadada.

-Sí, en un post-it. Decía “En realidad no soy astronauta. Soy traficante de órganos. Lo siento. P.D.: Tengo tus riñones e hígado” Seré honesto, lo sospeché al despertarme en una bañera llena de hielo.