El caso de los libros, epílogo

De acuerdo, ahora tengo que decidir cuál va a ser el siguiente relato que cuente. Pero, seguramente, no vaya a ser uno de Tracer. Aún quedan algunos suyos por salir (y escribir), pero vamos a darle un descanso

Abrí los ojos. La cena había sido bastante agradable, la verdad.

Lo que no entendía era por qué mi cama me resultaba tan cómoda de pronto. Giré sobre mí y vi que no estaba en mi cama.

Y el olor a tortitas que impregnaba el aire no era el de mi receta.

Pero, aunque nunca lo diría en voz alta, mis tortitas no estaban tan buenas como quería que la gente creyese.

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