Tracer Bullitt, 14 (El Asesino)

El O’Finnigans acababa de abrir pero, al ser viernes, estaba mucho más lleno que cuando vi a Papá. Wendy estaba sentada al fondo, en la mesa que solíamos coger cuando éramos jóvenes.

Recorrí el interior del bar y me senté delante de ella.

– ¿Qué tal? – sonrió la mujer – ¿Has descansado?

– Sí, bastante, muchas gracias. ¿Qué tal tú? ¿Y los niños?

– Bien, bien. Albert no tiene interés en nada que no sea mecánico. Wendy quiere ser Rechicera, como su madre – rió Wendy.

– Y lo conseguirá – dije –. Siendo tu hija y con tu ayuda, será, por lo menos, Graduada. El que me sorprende es Albert.

Pensé en el pequeñajo. Le había visto hacía tres años, cuando él tenía tres. Estaba trasteando con runas todo el rato, jugueteando. Los resultados que obtenía no eran gran cosa, pero eran magia, eso seguro.

– A mí también. Pero su padre parece contento por eso, así que no puedo quejarme. Pero bueno, sé por qué hemos quedado, no soy tonta: no había nada en el segundo piso. Estaba bastante vacío. El dueño lleva un par de días fuera, de vacaciones.

Torcí la boca.

– Pero sí te puedo decir que el dueño en cuestión es un Graduado. “Honest” Ron – siguió Wendy.

– ¿Honest Ron? – pregunté. El nombre me quería sonar, pero no estaba seguro.

– Sí, es el dueño y fundador de Runas Para Todo.

– Ah, sí. Es verdad.

Runas Para Todo era la clase de empleo que Graduados con relativamente poca iniciativa elegían al terminar los estudios. Montaban su franquicia y se ataban a una rutina. La marca les ayudaba a conseguir clientes, pero no podían labrarse su propio nombre. Por contrato, encima. En diez años, Runas Para Todo había aplastado a las tiendas de encantamientos de barrio. Alguna vez consideré trabajar para ellos, pero sabía que no me contratarían.

– ¿No sacaste nada más en claro? – pregunté.

– No.

– Gracias.

Una vez tenía lo que quería saber, decidí charlar un rato con Wendy.

Estuvimos una hora y media hasta que ella se fue a casa a cenar con su familia.

Yo, por mi parte, volví a mi despacho. Tendría que investigar un poco a “Honest” Ron.

Después de todo, lo que se estaba desplegando frente a mí era un bonito misterio; y pocas cosas me gustaban más.

Solo tenía la neblina de anoche y no la quería usar todavía. Tampoco es que supiese dónde estaba Honest Ron.

Recapacité.

Decidí volver al Comienzo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s