Tracer Bullitt, 12 (El Asesino)

Sale con un poco de retraso, pero sale, después de todo, que es lo que importa.

El guarda jurado llamó a la policía inmediatamente.

Mientras los agentes llegaban, yo pensé. Si había un demonio involucrado y, a juzgar por los bocados, lo había, esto no podía ser bueno. Me rasqué el cuello. Esto me olía mal.

Todos los policías, al arribar, iban enfundados en sus trajecitos azules, con sus placas pulidas, mostrando el escudo de Noctua, con orgullo. Todos me miraban con mala cara.

El guarda habló inmediatamente con la policía y me señaló. Dos agentes se marcharon con él.

Los policías empezaron a avasallarme. Todos hablaban a la vez. Hacían preguntas. Me chillaban. Me sonreían. Doscientos manuales de estilo a la vez. Todos apuntándome a mí.

Resoplé.

Me quedé callado. Cuando me pidieron identificarme, lo hice. Les di mi licencia para el Auto. Pero me limité a hacer lo que tenía que hacer para que no me detuviesen. Utilicé un mínimo de palabras. El único momento en el que me puse emotivo fue cuando quisieron tocar el Auto.

– Perdón, perdón, pero solo mi armero y yo podemos abrirlo – expliqué.

El agente me miró de arriba abajo.

– ¿Por qué? – escupió, como si yo estuviese por debajo de él.

Le eché un vistazo. De hecho, sí, estaba por debajo de este agente. Muy por debajo. Tenía un trozo de dintel en las cejas.

– Verá, tiene un sistema de seguridad. Abrir mi Auto es peligroso. Dispararlo debiera ser letal.

El policía arqueó la ceja y me lanzó el Auto al regazo.

Lo atrapé al vuelo, lo guardé y me quedé sentado.

El guardia volvió con los dos agentes. Se me acercaron.

Rellené todo lo que me pidieron que rellenase y me fui a casa. No podía hacer nada más salvo descansar. Eran las siete cuando, por fin, me pude montar en el ascensor.

Pensé en seguir al demonio, pero no tenía mucho más tiempo con mis sentidos trucados. Por no decir que la burocracia que acababa de sufrir me había devastado.

También, al bajar, me crucé con Wendy. La había conocido años atrás. Afortunadamente, la vi antes de que ella me viese a mí. Me calé la gorra de forma que resultase imposible ver mi ojo y gran parte de la nariz.

Me puse mi mejor sonrisa.

–  ¡Wendy! – berreé – ¿Cómo estás?

La mujer se volvió. No tenía buena cara, pero seguro que mejor que yo. Me miró.

– ¿Tracer? – dijo – ¿Qué haces aquí?

– Un caso – repliqué, encogiéndome de hombros –. ¿Tú?

– Pues lo mismo – sonrió –. Un caso especial.

Wendy se había especializado en investigación de delitos mágicos al terminar los estudios.

– Te han descrito algo que podría haber sido resultado de una invocación, ¿verdad?

– Sí – dijo la mujer –. ¿Cómo lo sabes?

– Ha sido parte de mi caso. En cualquier caso, si quieres, te cuento lo que yo he visto – sugerí.

Me metí la mano en el bolsillo casualmente y descubrí que, a pesar de la ausencia de mi pitillera, tenía un cigarrillo doblado y medio roto en el bolsillo.

– Vamos fuera, aquí no me dejan fumar – continué.

– ¿Lo dejarás algún día? La última vez que te vi lo prometiste.

– Hago muchas promesas – sonreí, metiéndome el pitillo en la boca.

Recapacité.

– Pero lo he rebajado. Llevo algo más de once horas sin fumar nada.

Salimos al aire. El sol estaba empezando a salir detrás del edificio del que acabábamos de salir. Metí la mano en mi bolsillo para sacar mi mechero. Estaba en mi traje.

– ¿Te has dejado el mechero? – preguntó Wendy.

Asentí.

– Bueno, ¿qué querías decirme? – prosiguió la mujer.

El cigarro me colgaba del labio, pidiendo a gritos una llamarada.

– Echa un vistazo al segundo piso. Encontré una pitillera de la víctima en el 2-C. No estoy totalmente seguro de que tenga algo que ver, pero sí bastante – terminé –. Me voy a ir a dormir un rato. Si quieres, esta tarde podríamos quedar a tomar algo, ¿te apetece?

– Ya veré. Te llamo para confirmar, ¿vale? – dijo Wendy.

– Perfecto.

Hice un saludo como en las pelis antiguas y empecé a andar hacia mi apartamento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s