Todo va bien mientras haya coca y quaaludes

Como soy un blogger sofisticado y con contactos (mi tía), el miércoles pasado fui a ver El Lobo de Wall Street, la nueva película de Martin Scorsese y de Leonardo DiCaprio. Se supone que había más gente que participaba en la película, pero… bueno, eran bastante secundarios.

La película empezó en cuanto se apagaron las luces, cosa muy agradable. Nada de tráilers ni cosas así, pero creo que eso fue así porque era un evento especial. En cualquier caso, la película empieza lanzándote a un anuncio de Stratton Oakmont, donde un león se pasea por una planta relajada y tranquila, donde brokers venden acciones a todo aquél que pueda interesarle.

Después de un poético y relajante anuncio, Scorsese te catapulta a lo que sólo podemos esperar es una sátira de lo que era Stratton Oakmont (aunque, a juzgar por la biografía de Jordan Belfort, no parece que sea tan satírico ni exagerado). Tenemos a Jordan Belford (DiCaprio) ofreciendo 25000 dólares al primero que acierte en la diana. Leyéndolo aquí, asumo que asumiréis que hablo de dardos. NO. Estoy hablando de lanzamiento de enanos, un deporte que parecía, francamente, tremendamente divertido.

La película está basada en la novela que escribió Jordan Belfort, adaptada al cine por Terence Winter (Los SopranoBoardwalk Empire). A grandes rasgos, nos cuenta el ascenso a la riqueza y la caída de Mr. Belfort.

Toda la historia es narrada por Jordan Belfort, un poco como la serie Better Off Ted, rompiendo la cuarta pared y hablando con nosotros, los espectadores, contándonos todo lo que le pasó, como que su Ferrari no era rojo, sino “blanco, como el de Don Johnson en Miami Vice”.

Una de las mejores escenas está nada más pasar la marca de los cinco minutos, en ella, Jordan Belfort mantiene una conversación con Mark Hanna (Matthew McConaughey), en la que Hanna aconseja a un recién casado Jordan Belfort antes de que tenga su licencia de broker. La conversación es ácida e hilarante, recordándome Mark Hanna a un tío mío. Algo que no se muestra en la película es como Mark Hanna se fue con Jordan Belfort y le ayudó a montar Stratton Oakmont. También, como dato interesante, Mark Hanna es el único personaje de la película (descontando al protagonista) cuyo nombre no se modificó.

Una vez Belfort perdió su trabajo en la primera compañía donde trabajó, fundó con Donnie Azoff (cuyo nombre real es Danny Porush) Stratton Oakmont. Poco a poco, la compañía empezó a ganar dinero con acciones de centavo.

Cantidades increíbles de dinero.

En su primer año, Belfort ganó 49 millones de dólares, cosa que le cabreó, porque se quedó a tres millones de ganar uno a la semana.

Ganando tales cantidades de dinero, no sabía qué hacer con él, de manera que empezó a desfasar. De maneras increíbles. La película era una bacanal, medio minuto de trama, otra bacanal. Así sucesivamente. Conseguía, eso sí, que el espectador se hiciese a la idea de lo que era la vida de Jordan Belfort.

Poco después de empezar a ganar dinero, Belfort se hizo adicto a una cantidad increíble de drogas: cocaína, alcohol, quaaludes y, como DiCaprio explica, ante todo, adicto al dinero.

El filme, a efectos prácticos, lo lleva DiCaprio, con pequeñas ayudas de otros actores, pero la película era un proyecto personal de DiCaprio y Scorsese.

Leonardo recibió coaching del propio Belfort, que le explicó cómo afectan los quaaludes entre otras cosas. También, Jordan Belfort, apareció en la película, presentando a DiCaprio en la escena final.

La película, sobre papel, era larga, sin embargo se hacía ligera (aunque de acuerdo a algunas personas, se podrían haber ahorrado algunas escenas de sexo). Tenía un aire a los ochenta, no sólo por la época en la que está ambientada, sino por la cantidad de desnudos frontales femeninos que hay, algo que caracteriza a cualquier comedia ridícula de los ochenta (Aterriza como puedasDesmadre a la americana…)

En cualquier caso, es una de las mejores películas que he visto entre 2013 y 2014, quedando segunda a Bienvenidos al Fin del Mundo (por mucho que quiera, no puedo poner el link al artículo) y recomiendo encarecidamente que os paséis por cualquier cine que tengáis cerca a verla.

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5 comentarios en “Todo va bien mientras haya coca y quaaludes

  1. Efectivamente, Scorsese se podría haber ahorrado algunas escenas de sexo y quizás también las arengas a sus brókeres. Con dos horas y media de metraje iba que chutaba. Pero coincido contigo en que merece absolutamente la pena verla y en que la escena con Matthew McConaughey/Mark Hanna es brillantísima.

  2. Muy buena crítica, la lei antes de ver la película y la releo después de haberla visto, así que ya puedo comentar
    ((Atención contiene spoiler))
    En mi opinión las escenas de sexo no sobran, contribuyen a dar al espectador esa sensación de que la vida de Belfort fue Sodoma y Gomorra, además son escenas bastante suaves y como se dice popularmente ‘no se veía nah’.
    Yo haría especial mención (como aficionado de los coches que soy) al Ferrari 512TR (en esa época era la joya de Maranello y sucesor del mítico Testarossa) y sobre todo al impresionante Lamborghini Countach que destroza Belfort en uno de sus subidones (vaya dolor ver semejante máquina hecha polvo). Aparece también si no recuerdo mal un Jaguar E-Type pero no se ahora mismo en que momento de la película XD
    Algo que me llamó mucho la atención y no mencionas en la crítica es el aspecto del liderazgo. Es increíble como dando discursos típicos de película de guerra Belfort consigue convertir a sus empleados en un ejército fiel. Los discursos de Belfort en la empresa son sin duda una parte clave de la película.
    Para mi, el mensaje fue que Belfort era una persona repugnante. Al principio empecé riéndome de las escenas de la película, pero a medida que la trama avanzaba llegó el enfado e incluso odio al personaje de DiCaprio. El espectador no ve más que defectos, es drogadicto, materialista, desprecia por completo a la mujer, es maltratador, descuida a sus hijos, su prioridad es el dinero, y no le importa arruinar y engañar a la gente para hacerse rico. No es un ejemplo en nada y no tiene virtudes, y eso se ve al acabar la película, no era un buen broker sino un delincuente. La película, que consigue hacer odiar al protagonista, esta magníficamente recreada.
    Y para concluir la crítica decir que la recomiendo totalmente, y que en algunas escenas te echas unas buenas risas.
    Si faltan tildes discúlpeme, es lo que tiene escribir en un móvil con los dedos semicongelados por el frío matutino de este día 29 de enero 🙂

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