El Líder Parte 5

Cuando estiman que es seguro volver a ponerme en marcha me devuelven al tiempo y vuelven a sus agujeros fuera de mi universo, pero no sin antes decirme que más me vale hacerlo todo bien.

-El concejal del que os hablo, sin embargo,-digo, retomando mi monólogo-no pudo ayudarme durante mucho tiempo. Desafortunadamente, a los sesenta años, falleció en un accidente de tráfico, o al menos eso es lo que se hizo público. Yo no creía tal cosa. Asumí, con razón, que alguien se lo había quitado de en medio porque sabía algo. Es irrelevante qué quería esconder. Lo único que consiguió es que yo continuase operando con más cuidado y brutalidad. De hecho, fue en ese momento cuando idee este sistema. Todo. Los transportes, las transmisiones…

Aún así; no puedo decir que no me impactase emocionalmente. Ni mucho menos. Un amigo mío había sido asesinado. Durante un periodo, que llamaré de luto, estuve intentando recomponerme. Cuando mi luto terminó, sin embargo, falleció mi abuelo, de manera que ese año no pude investigar personalmente a mis objetivos, lo que no significa que no me llegase información. Llegaba tanta como antes.

Al cabo de un tiempo vi que no podía vivir exclusivamente de información, con lo que me tenía que buscar una manera de ganarme la vida. Por razones personales decidí ceder el control de Amanecer a gente que supiese cómo hacerla funcionar y que creyese lo mismo que mi abuelo.

Así pues, para conseguir un sustento, busqué, bueno, me fabriqué, un empleo. Elegí una firma que, para poder controlar el clima, estaba empezando a desarrollar un satélite con un láser incorporado. Era la oportunidad perfecta: había vacantes en la empresa. Moví un par de hilos y estaría trabajando para ellos; cerca del equipo desarrollador y, lo que era más importante, aún más cerca del control mundial.

Dos años después de haber empezado a trabajar con ellos, el satélite era una realidad. Aún mejor, había seis más en camino. Manejarlos, obviamente, no iba a ser algo sencillo. No era algo que pudiese hacer solo; tendría que buscar aliados, gente de fiar y con una ideología similar a la mía. El problema era encontrar a dichas personas en mi entorno profesional. La manera más sencilla, juzgué, sería bromeando con mis planes de megalómano, para tantear el terreno.

Esto retrasó algo mi primer contacto con el mundo real. Mis primeros seguidores me fueron y siguen siendo leales. Los más astutos se encargaron de buscar más gente que me pudiese ayudar sin llamar la atención al tiempo que me ganaban información.

El tiempo que me llevó extender la red entera fue algo mayor a tres años. Parece poco tiempo, y, objetivamente, lo es, sin embargo, a mí se me hizo eterno. Cuando consideré que era seguro moverme abiertamente lo hice. Aproveché los satélites (unos cuatro,  quizás cinco) para amenazar al mundo entero.-sonrío- La verdad es que mis amenazas no eran muy originales, pero eran reales. Mandé mensajes a los gobiernos más influyentes de la Tierra en ese momento: la antigua República Independiente de California, Japón, Hong Kong… Todos esos sitios que ahora aparecen en libros de historia. Cuando me replicaron que no tenía poder para hacer tales cosas comencé a formar huracanes cerca de sus costas, asegurándome de que nadie estuviese en peligro real.

Al hacerlo me gané el título de Enemigo Público y pasé a ser el hombre más buscado del mundo. A pesar de ello seguí trabajando, amenazando a gobiernos periódicamente, hasta que, cuando tenía treinta años, la RIC decidió incluirme en su estructura de poder. Sospecho que lo hicieron para poder localizarme y así detenerme. Obviamente no funcionó.

Al tiempo que esto sucedía, mi red de leales se había ido introduciendo en distintos gobiernos y empresas. Mi red ya no era exclusivamente una red de gente que me conseguía información. Ahora estos espías podían utilizar su influencia para mover gobiernos y empresas a mi antojo.

Dos años después el mundo estaba, a efectos prácticos, bajo mi control. Fue entonces cuando aparecieron los Guardias, pero no eran como el cuerpo de seguridad que conocéis ahora. Por aquél entonces eran, oficialmente, empleados de distintas empresas y gobiernos. Todos eran antiguos militares. Cuando me terminé de asentar empecé a formar academias aprovechando fondos de distintas empresas para poder hacer de los Guardias una fuerza independiente.

El tiempo se para de nuevo y el trajeado se persona a mi lado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s