Nusquam est verus. parte II.

¿Me ha despertado el sonido de una puerta? ¿Supongo que estoy en una especie de cárcel entonces?

Otra vez el foco en la cara.

-Joder, en serio ¿no podríais bajar la maldita luz?

-Silencio. Ahora empieza a hablar.

-¿Cómo? ¿Es una broma o algo?

– Cuéntanoslo todo imbécil.

– Eso era completamente innecesario; en fin os lo contare todo.

“El día que empezó todo me encontraba durmiendo en la Castellana; no después de una fiesta loca como pensareis, la verdad es bastante menos glamurosa, lo cierto es que ese día llegaba, lo que es muy…

-ESO YA LO HAS DICHO PEDAZODEANIMAL.

-¿Cómoqué?

-Quiero que continúes donde lo dejaste, sin divagaciones, sin interrupciones. Claro y conciso.

-Claro, ¿dónde estaba?

Oigo una exhalación, ¿esta hiperventilando?

-Te has encontrado un hombre con traje negro.

Vaya, eso último ha  sido otra voz, perfecto más gente contra mí, ¿cuántos son? en serio.

-¿Ah sí?

– Si y te estabas muriendo de frio.

-No la verdad es que estoy bien, es una de las pocas ventajas del foco, te mantiene caliente, deberíais probarlo, de verdad.

-Cállate y habla.- Otra vez el primer tío.

-Hoy no estás siendo muy claro, ¿estás bien?, lo digo porque aquí hay sitio para uno más.

-Te juro por lo que más quieras que si lo próximo que sale por tu boca no es la continuación de la historia te voy a disparar donde más te duela.

-Pues el caso es que le dije: Lastima que no tenga guantes…

“En ese preciso momento empezaron a oírse gritos y silbidos, una manifestación alrededor del Ministerio de Fomento si mal no recuerdo, que la verdad, no hacían nada por mejorar mi dolor de cabeza. Por supuesto pensareis que estoy divagando, pero no es así, ese tumulto hizo que lo que me dijo a continuación el hombre solo lo oyese yo y nadie más de los permanentes caminantes en una avenida tan transitada.

-Toma. -Dijo dándome unos. Guantes por supuesto.

Eran unos guantes de cuero negros, nada sorprendente hasta ese momento, bastante buenos además. Yo no se si tenéis por costumbre aceptar regalos de extraños, quiero decir podría haber cometido un asesinato con ellos o algo así, pero la verdad es que en ese punto estaba empezando a dejar de sentir los dedos, lo único que pensé fue “aun queda gente buena en este mundo” justo a la vez de “¡Guantes gratis!”

Así que los cogí. Y de repente ese hombre me dice:

-El punto de observación  alfa está comprometido, recomiendo una extracción inmediata.- o algo así, la verdad  es que no lo recuerdo bien. Tampoco le estaba prestando atención. Estaba ocupado poniéndome los guantes y experimentando ese calor de los dioses.

Cuando mire a mí alrededor el tío no estaba. Se había desvanecido. Sin. Dejar. Rastro.

Aquí la mayoría de vosotros empezaría a tener un mal presentimiento, y yo no era una excepción; el problema es que ya estaba metido en problemas.

Hasta las cejas.

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