Sector 16. Parte II

La comitiva rebelde se dirigió hasta el cruce de la Avenida 25 con el Paseo Marítimo. Habían escogido ese lugar de reunión puesto que sabían que el Gobierno guardaba dos carros de combate Predator en el edificio del Ministerio de Energía situado a dos manzanas de donde se encontraban. Se trataba de un rascacielos de cristal de más de 300 plantas, rodeado de una alambrada electrificada y protegido por torretas automáticas situadas tras ésta. En esos momentos sólo había dos soldados patrullando la zona, según advirtió Myre con los prismáticos. Los civiles habían acatado las órdenes del Pretor, y estaban a salvo en sus casas. Ningún coche o aeronave transitaba por la ciudad, salvo los arcaicos 4×4 blindados de la armada rebelde. Bors ordenó detenerse. La extraña tranquilidad era sospechosa e inquietante.

-Seguid con el plan-ordenó, tras meditar unos segundos.

Los vehiculos formaban una fila de 3 en 3 a lo largo de la calle. De uno de ellos bajaron dos francotiradores armados con fusiles ATSys; los rebeldes llevaban más de dos años robando armas de los cuarteles del ejército, y éstos eran, sin duda, la joya más preciada con la que contaban. Eran armas ultraligeras de PVC de fabricación China, equipadas con un sistema de auto apuntado infalible. Bastaba con marcar el objetivo en la pantalla táctil incorporada y el fusil ejecutaba el disparo en el momento apropiado. Por desgracia, sólo contaban con un par de ellos.

Los francotiradores asesinaron al instante a los dos guardias del edificio. Entonces, Myre prosiguió con el plan. Montó en uno de los coches y condujo hacia el edificio del Ministerio. Una vez allí, lanzó por la ventanilla una granada de pulso magnético, que tras activarse apagó las alambradas. Bors ordenó entonces el ataque. La comitiva se dirigió hacia la posición de Myre. Entonces, un ruido insoportable rompió el silencio, y el todoterreno de la joven rebelde se desintegró al instante. Los dos tanques Predator acababan de aparecer frente a ellos. Otro disparo y una ojiva de ciclonita volatilizó el coche del que Bors acababa de saltar.

-!Proseguid con el plan!-vociferó

Los rebeldes bajaron de los vehículos y corrieron hacia un respiradero situado frente al edificio. Al final de la calle apareció una veintena de soldados, equipados con fusiles de asalto ATSys. Bors estaba temblando. O lo hacían ahora o nunca.

-!Plan B, no asaltéis el Ministerio! !Todos abajo!

Un rebelde voló la reja del respiradero y saltó al vacío. Abajo pasaba una línea de metro, pero el gobierno lo había plagado de minas cuando lo cerró hace tres días, así que no habían podido acercarse a la zona bajo tierra.

Los soldados abrieron fuego, aniquilando a casi todos los rebeldes. Sólo quedaron vivos los que saltaron a tiempo. Bors cayó justo sobre las vías del subterráneo, y se vio rodeado de cuerpos descuartizados por las minas. Apenas quedaban 5 rebeldes. Por suerte, él guardaba las cargas de C4 en su mochila.

Los supervivientes corrieron hacia la gruesa columna de acero que sostenía la bóveda, situada a unos cien metros de su posición. Bors tropezó y se torció el tobillo. Uno de sus compañeros recogió la bolsa y siguió adelante.

Los soldados ya estaban descolgándose desde arriba. Bors buscó su viejo fusil HK, pero no lo encontró. Estaba tirado a unos metros de él. El primer soldado ya había bajado, y no tardó en marcar en su fusil a los 5 rebeldes.

-¡Corre!-gritó Bors

Antes de que accionara el gatillo, el soldado cayó abatido. Los demás ya habían bajado. El joven rebelde aprovechó para arrastrarse hasta su fusil, y soltó una ráfaga de disparos que obligó a los soldados a tirarse al suelo.

Uno de los rebeldes ya estaba colocando los explosivos en la columna. Los soldados dispararon y eliminaron a los otros 3 rebeldes en un intento de cubrir a su compañero. Ahora estaba expuesto. Bors abatió a dos soldados, agotando su cargador. Habían fracasado.

En ese instante Myre saltó desde la superficie y abatió al resto con 9 disparos certeros de pistola

-Años preparándome para esto- soltó la joven

Bors sonrió. Y entonces un rebelde se inmoló por error mientras colocaba el explosivo.

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