Nuevo Bombay. Parte I

Los ciudadanos de Nuevo Bombai corrían desesperados, huyendo del centro de la ciudad, como alma que lleva el Diablo. Entre ellos se encontraba Avalon, un militar de metro ochenta (bajo comparado con los super-soldados con los que estaba acostumbrado a trabajar) disfrazado de Arachno-Man, una copia barata (pero no mala) de Spiderman.

Él, al igual que los habitantes de la ciudad, estaba intentando escapar. Miró hacia la calzada. El carril con sentido hacia el centro estaba colapsado con coches abandonados por sus dueños. El sentido de salida, por otra parte estaba totalmente desierto. Se respiraban dos miedos en el ambiente: el pánico que daba pie a la huida y el miedo a las represalias si pisaban la carretera. Si el Señor de la República Popular de Asia estuviese presente se enorgullecería del miedo de sus ciudadanos; después de todo, desde niños les enseñaban que pisar una carretera se penaba seriamente. Un pavor que llevaba inculcando durante décadas ya.

Avalon, sin embargo, no era un ciudadano de la RPA, de manera que a él le daba igual pisar la calzada o no, pero la marea humana era tal que ni siquiera podía acercarse a ella para saltar las vallas. Miró por encima del hombro y lo vio, acercándose más y más. Ahora quería pelear, de hecho no sabía por qué razón había huido en primer lugar. Al alistarse en el Cuerpo de Boinas Verdes de Europa le habían programado para pelear y luchar hasta la muerte. Seguramente había sido un impulso animal.

Tras unos minutos de pelea con la masa de personas consiguió llegar a las vallas. Unos segundos después estaba al otro lado, preparándose para la pelea que estaba a punto de llegar. Cuando oyó los gritos de sus compañeros desenfundó su revolver del .44. Un modelo que no se solía usar por su poca capacidad de munición, pero su preferido por las brutales balas que escupía.

Las palabras Dirty Harry fulguraban en el cañón. En cuanto estuvo seguro de que podía dar a la bestia descargó las seis balas de cabeza explosiva (la munición reglamentaria en el CBVE) que llenaban el tambor de su .44. Al ver las explosiones sonrió y se acercó corriendo.

Sus hermanos de armas empuñaban fusiles de asalto y F.A.B.s, de manera que se acercó a ellos. Les acompañaba un camión con armas y munición, que no estaban siendo usados debido a la falta de voluntarios. Al llegar se subió y cogió su arma habitual: Una ametralladora pesada Heavy Duty, también llamada Batidora.

Pasados unos segundos de disparos se atrevió a mirar a la cosa contra la que peleaban, mirarla de verdad, fijarse en cómo era. Al hacerlo la bestia se fijó en él y le cogió. Intentó (y consiguió) tragárselo entero antes de que pudiese reconocerla.

Los esfuerzos de Avalon y sus camaradas, sin embargo no fueron inútiles. Un tiempo después, el monstruo, herido de gravedad por la cantidad de balas que le habían atravesado, cayó al suelo, no muerto, pero moribundo. Pasarían horas aún hasta su muerte.

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