Universo 25

Hoy nuestro guía (Calhoun, como le llaman sus colegas) nos ha llevado a nuestro nuevo hogar: Un enorme cubo, lleno de agua fresca y comida.

Mi pareja y yo estamos instalados en una habitación capaz de acoger a trece más. Hay tres parejas más en nuestro “cielo” (Así llama Calhoun a esta idea suya)

He salido a explorar las instalaciones. La pared puede ser escalada hasta más o menos dos tercios de su altura, pero tampoco me importa, y tampoco parece importar a mis compañeros, pero de momento tenemos que acostumbrarnos a este nuevo lugar.

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Han pasado ya casi dos meses y todos nuestros desechos son recogidos periódicamente, pero ninguna de mis amigas ha tenido crías, ni parece que las vaya a tener hasta dentro de bastante, después de todo este lugar nos incomoda a todos, pero ya no tanto como al principio. Hemos visto que, de momento no es peligroso. No hay depredadores en las esquinas (aunque sigo verificando a diario antes de salir de la habitación).

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Hace ya más de tres meses (casi cuatro) que entramos aquí y ya tenemos descendencia. Es maravilloso ver a nuestros vástagos corretear por el patio e ir a coger comida o bebida. Son completamente independientes.

Una vez acostumbrados al entorno se instalaron en sus propias habitaciones, cerca de nosotros, sus progenitores.

A los días de instalarse eligieron a sus parejas. Muchas de ellas parecen estar embarazadas ya.

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Ya han pasado más de trescientos días y cada vez tenemos menos descendencia (Nosotros, nuestros hijos, nuestros nietos, sus hijos y sus nietos, todos incluidos)

Empieza a ser agobiante salir a pasear, todo el patio ocupado. Afortunadamente no falta comida para nadie, pero todos estamos empezando a ponernos tensos.

Mis compañeros y yo nos sentimos inútiles (jóvenes y mayores por igual), cada vez hay menos cosas que hacer para cualquiera.

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Ayer me llegaron noticias de una conglomeración en el centro del patio. Al parecer atacan a todos aquellos que pasan cerca de ellos. El pánico está en aumento. Las hembras tienen miedo y han empezado a abandonar a su descendencia.

Circulan rumores acerca de la conglomeración. Rumores francamente difíciles de creer, como que hay brotes de violencia gratuita (ultraviolencia sería un término apropiado para este comportamiento),  pansexualidad e incluso canibalismo.

Los compañeros de Calhoun no se explican el porqué de este comportamiento. Afirman que aún hay espacio para más de nosotros y que, desde luego, no falta comida.

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El crecimiento ha parado completamente. Mientras que muchos de mis iguales decidieron unirse a la masa central yo me distancié de ellos. Dejé de contar los días hace bastante. Sólo me dedico a acicalarme e ir a buscar comida. Mis relaciones (de cualquier tipo son nulas).

Por lo que he visto muchas de las hembras que hará seis, siete meses quizás, abandonaron a sus hijos en sus habitaciones se han instalado en los niveles superiores de la estructura.

Al igual que yo no se relacionan con nadie más que con ellas mismas.

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En poco más de cuarenta días más de un noventa por ciento de mis congéneres han fallecido. Los jóvenes no han sobrevivido. Sólo quedamos unos pocos como yo (completos ineptos sociales) y las hembras que están alojadas en los niveles superiores.

La repoblación de la sociedad sería inútil, hemos visto lo que significa.

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Hoy, claramente, es mi último día. Lo último que he oído decir a Calhoun ha sido que si el número de individuos capaces de cumplir un rol es muy superior al número de roles lo único que puede seguir a esa situación son la violencia y la destrucción del orden social. Los párpados me pesan…

Este relatillo, es, a falta de mejor palabra, una adaptación del experimento “Universe 25” de John Calhoun. En éste Calhoun creó un paraíso para ratones (los mejores especímenes fueron seleccionados para ello) sin enfermedades ni depredadores. Siempre mantenido a una temperatura de 68 grados Farenheit,  que sospecho será una temperatura ideal para las ratas y ratones. Con él quería demostrar (allá por los sesenta) que la caída de la humanidad no tiene porque venir de una falta de alimentos, sino de una falta de espacio.

El total de ratoncitos que esta estructura podía acomodar era de unos cinco mil, aproximadamente. La conglomeración se alcanzó a los seiscientos. En ese momento ciertos ratones se unieron a la masa de hipersexualidad y violencia que dominaba el centro, mientras que otros, como el protagonista, se recluyeron. Al llegar a los 2200 empezaron a morir todos.

Los supervivientes fueron aquellos que se recluyeron y, como el protagonista, habían perdido la capacidad de relacionarse (realmente nunca la tuvieron, puesto que los supervivientes nacieron en un mundo donde tal cosa era innecesaria)

Para los que quieran saber qué pretendo dar a entender con este relato lo explicaré claro: NADA. No hay un mensaje de levantamiento contra el estado ni nada así. De momento hay lugar para todos. De momento.

De hecho, miento, sí quiero transmitir un mensaje: Las utopías son maravillosas hasta que dejan de serlo y es tarea de todos hacer que sigan siendo maravillosas. Así que, alé, id a crear un mundo mejor para vuestros hijos.

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2 comentarios en “Universo 25

    1. Se agradece la lectura. Lo curioso es que el 25 es porque era su vigesimoquinto intento para crear una utopía en un espacio reducido.
      Uno pensaría que tras 24 intentos fallidos ya habría visto suficientes cadáveres de rata ¬¬

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