Los ingenieros

-Damas y caballeros, les presento el mayor logro de la ingeniería genética y la biónica del siglo-dijo el bioingeniero enfundado en su bata, al tiempo que retiraba la sábana que cubría el terrario que los hombretones de su departamento habían llevado a la sala de reuniones.

-¿Eso no es un bebé de un año?-preguntó una mujer que estaba al otro lado de la sala.

-Aparentemente, sí,-respondió un bioingeniero recién llegado-pero, en realidad, no tiene más de dos meses. Es el resultado de décadas de investigación. Nosotros, los mejores, hemos conseguido acelerar el crecimiento de este bebé trasteando con su reloj interno para así conseguir que pase rápidamente por la peor fase de los bebés, cuando son recién nacidos y sólo saben llorar.

-Pero-prosiguió la mujer-un bebé, para aprender a hablar, necesita estar en contacto durante mucho tiempo con gente que hable a su alrededor. Al hacer lo que han hecho sólo han conseguido que un bebé sea más grande y más fuerte.

-Pero se da cuenta de lo que hemos hecho, ¿no?-dijo el primer ingeniero-Además, le hemos implantado un nano-ordenador, de modo que sabe muchísimas cosas. El niño no interacciona a través de texto, sino a través de imágenes y sonido.

-O sea,-interrumpió la mujer-que lo que han hecho es viciar la mente de un infante con imágenes que no están ahí.

-No, en realidad…-rebatió otro ingeniero, aparentemente sin argumentos.

El primer ingeniero retomó la palabra

-Hemos conseguido incluso que orine uno de los líquidos más caros del mundo, si no el más caro, tóner.

-Es decir, que aquellos que rodeen al niño pensarán que está enfermo, ¿me equivoco?-preguntó de nuevo la mujer.

-Quizás-dijo el tercer ingeniero-, pero imagine lo que ahorraremos en tóner, millones posiblemente.

-Millones que, claramente, se invirtieron en esta investigación. No, de hecho invertí más dinero en este proyecto de lo que jamás ahorraré en tóner.

-Pero es un enorme avance para la ciencia-dijo el cuerpo de ingenieros al unísono.

-Sea lo que sea están despedidos todos ustedes. No sólo eso, me devolverán el dinero que se les dio para crear algo que, obviamente, no debería existir.

-¿Me puedo quedar el bebé?-preguntó uno de ellos.

-No,-respondió tajantemente la mujer-le cuidaré yo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s