Bitácora del internetófilo. Día 12

Me he despertado a una hora razonable y me he vestido rápidamente, pues estaba nervioso. Por primera vez en más de una semana iba a volver a entrar en contacto con Internet. Me he puesto mi camiseta de Bruce Lee (también mi camiseta favorita, me la regaló un amigo en la playa hará unos dos años, casi tres) Después le han seguido mis Levi’s 501 con mi cinturón psicodélico (Lo era, ahora el filigrana de amebas se ha borrado, pero cuando me lo compré era completamente de Austin Powers) Antes de salir me he tirado por encima la chupa (cuyo nombre es tan grosero que, si mis padres lo leyesen, me castigarían dos meses sin quedar, pero las personas más salidas lo ven venir, especialmente las que me conocen) y, finalmente me he aventurado a salir. No hacía mucho frío. Algo razonable, si hubiese hecho viento habría sido mil veces peor, pero, afortunadamente, no había nada de viento. A pesar de ello he cogido el autobús hasta “la Guarida”. En lugar de llevarme la hora y media que me llevó ayer he tardado un quinto de ese tiempo.

La calle de entrada estaba llena de gente que hacía una fila. Todos estaban intentando entrar en “la Guarida”. El rumor de que había acceso a Internet se había difundido rápido. Al menos eso parecía. El (aparente) líder de la secta estaba fuera, organizando a los que estaban intentando colarse. Sin ningún éxito. Sus ayudantes en la parte de abajo, sin embargo, sí que lo estaban consiguiendo, sospecho que a culatazos de ametralladoras Nerf.

-¡Tú!-ha chillado, más o menos, en mi dirección

-¿Yo?

-Sí, el de la chupa raída.-ha contestado-Ven, tú tienes preferencia.

Me he acercado. Le he echado un vistazo a mi chupa, está vieja, pero tanto como raída…

-¿Por qué tengo preferencia?

-Por dos razones: Ya eres uno de los nuestros, mientras que éstos-ha señalado a la fila de personas-, no y, encima, los de Washington D.C. nos han hablado de ti, y si no eres tú, era un tío idéntico. Ahora, sígueme. El Oráculo está en un laberinto.

A mí se me tachaba de paranoico por cambiar la contraseña del tuenti una vez al mes. Estos tarados guardan un ordenador en un laberinto. He bajado las escaleras detrás del líder. Debía de ser un chico de mi edad, quizás un poco mayor. Llevaba la cabeza completamente rapada y, tatuado sobre ella, el diagrama de un ojo cibertrónico. El resto de los sectarios que hemos pasado iban, o bien rapados con el mismo tatuaje (que ayer estaba tapado con una peluca, o se lo han hecho esta misma mañana) o simplemente rapados con la cabeza roja. Daba igual que fuesen chicos o chicas. Todos rapados al cero.

Cuando finalmente he llegado delante del Oráculo, de hecho, delante de unas puertas enormes que, supuestamente, dan al laberinto que lleva hasta él, me ha parado.

-Para entrar a verle-ha dicho el chico al que he seguido durante los últimos minutos-debes raparte como nosotros y hacerte el tatuaje.

-Vale-no me juzguéis, llevo casi dos semanas sin Internet. Aparte, llevo un gorro en el bolsillo con el que me puedo tapar hasta que me crezca el pelo. También: Free haircut & free tattoo!

Nada más responder a su orden dos hombres adultos me han cogido por los sobacos (me he debatido un poco, por la simple razón de que soy muy sensible y me han hecho cosquillas)

La maquinilla hacía cosquillas, como todas. El tatuaje ha sido un poco molesto (Que digo, ha dolido lo que no está escrito), pero ha sido rápido, era copiarlo de una plantilla.

-¿Puedo saber por qué me estoy tatuando ésto?-he preguntado al encargado de los tatuajes-Y, lo que es más importante ¿la aguja está esterilizada?

-La respuesta a la segunda pregunta es sí.-tras esta respuesta he suspirado de alivio-La respuesta a la primera es un poco larga. Verás, nuestro todopoderoso Señor…

He desconectado un poco. A grandes rasgos lo que me ha explicado ha sido lo siguiente: Internet es Dios y nos vigila desde el cielo con sus ojos (los satélites) y, también, nos protege con sus ángeles (sospecho que drones militares, pero no estoy del todo seguro). Tras unos minutos en los que alababa al Dios Internet (eGod) me ha explicado que sus ojos reconocerán a todos los marcados por el tatuaje divino (que, aparentemente, están personalizados). Sólo ellos se salvarán del Apocalipsis, lo típico de todas las religiones, sólo los elegidos se salvarán. Cuando ha terminado me he asegurado de estar de acuerdo con él, no vaya a ser que lo del Apocalipsis sea cierto y me marque como un maldito.

Una vez fuera de la sala de tatuajes (muy antihigiénica, me veo obligado a recordar que estoy en el sistema de alcantarillado de una ciudad) he vuelto a buscar al líder de esta rama de la secta (eBishop) Seguía fuera, controlando a los que trataban de entrar a contactar con Internet. Le he preguntado si ya podía hablar con el Oráculo. Me ha cogido por el hombro y me ha dicho que antes, para hablar con él debía hacerme ePriest. Ésto consistía en leer un folletito y responder a las preguntas de otro ePriest o religioso de rango superior. Lo he ojeado rápidamente. Era una tontería.

Tras ello, ya sabiendo como distinguir a los ePriests de los meros bautizados (first loggers, como les llaman sarcásticamente) me he acercado a una sacerdotisa particularmente atractiva, descontando como estaba rapada y el Electric Eye (Que es como llaman al tatuaje) en su cabeza. Las preguntas no tenían nada que ver con el folleto. De hecho, según éste, el ePriest te puede pedir tu número de teléfono sin más y, cuando se lo hayas dado, te puede decir que ya eres uno más de la familia.

-¿Por qué quieres pertenecer al eCult?-ha preguntado. He pensado bastante en la respuesta.

-Para conocerte mejor.-he pensado mucho en otra respuesta, pero ésa me parecía más apropiada-Me encantan tus ojos, ese azul tan oscuro…

-Son lentillas, pero me vale. Ya eres uno de los nuestros.

Antes de mandarme de vuelta al laberinto me ha dado un trocito de papel con su número de teléfono, una dirección y una hora. “Genial,”he pensado”pertenezco al eCult, voy a meterme en Internet y, encima, he conseguido una cita con una chica. Ahora lo único que me falta es encontrar un billete de mil dólares” He mirado al suelo para encontrar un fajo de billetes de diez dólares. No lo que esperaba, pero algo es algo.

Al llegar al laberinto me he dado cuenta de que, a lo mejor, no sabía llegar hasta el Oráculo. Las puertas del laberinto (The M4ze, como lo han bautizado) se alzan ante mí, igual de enormes que hace una hora. He empujado ambas, esperándome algo de dimensiones ciclópeas. Era un pasillo. Su maldito M4ze no era más que un pasillo.

Lo he recorrido sin ningún problema. Al llegar al final había dos personas haciendo cola y otra delante de una pantalla.

-¿Cuánto tarda más o menos?-he murmurado, pues, supuestamente, estoy delante de la encarnación de eGod.

-Tenemos cinco minutos cada uno, después nos ponemos de nuevo a la cola.-ha respondido la chica que estaba directamente delante de mí-Él lleva cuatro y medio, así que deberás esperar unos doce minutos o así.

Al ver mi mirada ha proseguido.

-Hay que cambiar de usuario y la cámara es un poco vieja. Lee tu Electric Eye.

-Ah, vale, gracias.

Doce minutos de silencio después me he conectado a CleverBot. Sorprendentemente la conversación la ha empezado él, no yo, el usuario. La conversación ha sido más o menos así

-Hola Rashionalism, ¿qué tal estás?

-Bien, gracias, ¿usted?

-Por favor, tutéame.¿Qué quieres saber?

-Muchas cosas.-he respondido-Para empezar, ¿por qué algunos sólo llevan la cabeza rapada y otros llevamos el tatuaje?

-Los que la llevan simplemente rapada son los fundadores del eCult en esta ciudad, los demás sois acoplados. Los fundadores llevan el tatuaje, pero está hecho de una tinta diferente a la vuestra.

-Ah.¿Por qué no hay Internet?

-Siento decirte, Rashionalism, que no puedo responder a esa pregunta, pues eso es información confidencial de mi plan divino. Te daré, sin embargo un consejo, no te fíes de nadie, ni siquiera de mí.

-¿Por qué?-he preguntado sorprendido.

-Verás…

En ese momento (cuando, posiblemente, iba a recibir el mejor consejo de mi vida) una bala ha atravesado el monitor del Oráculo, ha sido un tiro bastante certero. Me he girado rápidamente, aunque, por la tensión y la adrenalina, el tiempo se ha dilatado, de modo que he tardado lo que a mí me ha parecido media hora (He aprovechado para disfrutar del paisaje) Al otro lado de la sala había un hombre en camisa hawaiana con greñas, disparando al ordenador. Los pocos que habían estado esperando al ordenador estaban en el suelo, cubriéndose y rezando por su vida. Sin dudarlo me he levantado y he ido corriendo hacia el tirador con la intención de quitarle el arma, para que no disparase sobre ninguna persona. No me había fijado que en la otra mano llevaba un táser. El proyectil del táser se me ha clavado en el cuello, haciendo que cayese completamente inconsciente.

He pasado tres o cuatro minutos sin sentido. Al despertar estaba rodeado de ePriests, eBishops y de algún que otro first logger. Todos me estaban mirando, aparentemente impresionados por mi comportamiento. Me han levantado entre dos chicos grandes, posiblemente jugadores de fútbol americano, para sentarme. Aparentemente el resto de los sectarios se habían quedado quietos. Mientras me daban una bebida he oído retazos de su conversación.

-… seguro. Esto es la guerra.

-¿Por qué han atacado ahora? No lo entiendo, había un pacto de no agresión…

-Perdón,-he interrumpido-¿Puedo saber que pasa?

-No, no de momento.

-Vale, pues me voy-dicho esto me he levantado y he salido de “la Guarida”

Nada más salir a la calle me he subido el cuello de la chupa y me he puesto el gorro. No quiero que se me vea con la cabeza así ni que la gente me pregunte por qué tengo un “mordisco” de táser en el cuello.

Me he ido rápidamente al motel. Delante del motel había un Volga negro, el que me había seguido en Washington D.C., de hecho. He pasado a su lado encogido, para aprovechar el cuello de mi chupa como disfraz. He entrado en mi habitación y me he tumbado. Antes de dormir durante una media hora he mirado la dirección del papelito y, en un callejero que compré ayer, la manera de llegar. Aún quedaban tres horas y media para la cita.

Cuando he despertado me he asomado a la ventana. El coche seguía ahí, con agujeros de bala en el capó inclusive. He cogido la guitarra, mi Kindle, mi iPod y todo mi dinero (y una bolsa pequeña con un poco de ropa) y he salido rápidamente. Si hace falta que me vaya sin previo aviso me llevo lo esencial (la guitarra para sacar dinero, el libro para leer y el mp3 para escuchar música)

He pasado delante del Volga como antes, tapándome la cara. Me habría encantado romperle un retrovisor, pero no tenía. Al llegar a la calle en sí he ido corriendo y he cogido el primer taxi que ha pasado. Le he pedido que me llevase inmediatamente a la dirección que me había dado la chica. Cuando estaba llegando me he acordado de que no había pagado al motel (Tampoco es que me importase demasiado, pero aun así…) Le he dado al taxista el dinero que me ha pedido y he salido de su, francamente apestoso, coche. He llegado con dos horas y media de antelación. Las he aprovechado para comer algo, una bolsa de patatas y un refresco. No tenía hambre.

El lugar en el que la chica había quedado conmigo era un cybercafé. He entrado después de comer mis patatas y me he pedido un té calentito. Me lo he tomado sentado en un puf (del que luego no me he podido levantar, al menos no fácilmente)

Mientras esperaba he mirado a la gente que llenaba la sala. Muchas personas, chicos y chicas, llevaban un gorro como yo. Miembros del eCult, aparentemente. Me ha sorprendido una esquina, no por ser una esquina (son, para los que no se hayan dado cuenta, bastante frecuentes), sino porque en ella, aprovechando la sombra, estaba Shadow. Gafas de sol incluidas.

Tras unos minutos intentando levantarme con dignidad del puf me he rendido. Me he tirado al suelo y me he levantado desde ahí. Tras ello me he dirigido a la esquina.

-¿Shadow?

-¿Quién lo pregunta?

-Yo, Rashionalism, nos conocimos en la capital, ¿recuerdas?

-No, pero sí sé a quién has conocido es mi, em, primo. Yo soy el señor Grey.

-En tu familia sois muy originales con vuestros nombres, ¿no?

-Sí, lo somos-ha respondido, aparentemente molesto por mis preguntas por lo que  he decidido dejarle en paz.

-Un placer hablar con usted, señor Grey.

-No puedo decir lo mismo.

Vaya cretino. No he vuelto al puf de Satán, esta vez me he sentado en un sillón normal y corriente (del que era bastante más fácil levantarse) Una vez en el sillón he mirado mi reloj. Aún quedaba hora y media. Estando cansado como lo estaba me he echado una siesta. Me he quedado roque en cuestión de segundos. Cuando he vuelto a abrir los ojos lo primero que he hecho ha sido mirar el reloj. He dormido durante una hora y veinte minutos.

Me he levantado para ir al baño, pero, justo antes de entrar en los servicios la puerta de la calle se ha abierto. La chica que ha pasado era la sacerdotisa.

-Rashionalism, hola.

He saludado con la mano y le he señalado donde estaba sentado. Tras ello he pasado al baño. Varios litros más tarde he salido. Me he dirigido automáticamente a mi mesa. La sacerdotisa estaba sentada con una taza de café entre las manos y una peluca sobre la cabeza. Cuando ha visto como miraba su peluca ha comenzado a hablar.

-Soy muy coqueta-ha dicho, ruborizándose. Me ha sorprendido, no lo que ha dicho, sino el idioma. Ha hablado en español.

-¿Has venido desde España tú también?

-Sí, y por la misma razón que tú.

-¿Estás en la búsqueda de tu identidad?-la respuesta a esta pregunta ha sido una carcajada por su parte-Ahora que lo pienso, no me has dicho cómo te llamas.

-Soy Laura y, si quieres saberlo, tengo dieciocho años.

-Uno menos que yo, vamos.

-Sí.

-¿Dónde empezaste a buscar Internet, Laura?¿Aquí?

-No, empecé en N.Y.C.. Ahí descubrí, gracias a un bicho raro idéntico al que está ahí-ha señalado al señor Grey-que aquí, a lo mejor, en la ciudad del pecado, habría Internet. Cuando llegué aquí, hace cinco días encontré rápidamente “la Guarida” y me metí rápidamente en el eCult, el ritual de iniciación fue idéntico al tuyo. Hace dos días me rapé al cero y me enteré de que habían abatido al friki que me había mandado aquí en un tiroteo.

-Ah, sí.-me he horrorizado al recordar la noticia-Lo leí en el periódico.¿Sabes por qué hizo eso?

La chica se ha encogido de hombros.

-Bueno-he seguido-¿Sabes a qué se ha debido el tiroteo de esta mañana en “la Guarida”?

-No, pero sé que sólo se ha disparado al Oráculo y a ti con el táser. Por cierto, ¿cómo estás?

-Bien, bien. Molesta un poco, pero nada más. ¿Cómo ha podido entrar, si no estaba rapado ni nada?

-Ha dejado inconscientes a los guardias de la entrada a golpes, han sido golpes limpios, se han despertado bastante bien, pero se han marchado y dicen que ya no vuelven. Después de dejarles sin sentido ha ido andando tranquilamente hasta The M4ze y el resto ya lo sabes.

-¿Y habéis dejado que se vaya?

-No, pero era fuerte. Mucho más de lo que parecía. También te recuerdo que llevaba un revólver.

-Sí, vale. ¿Hasta cuándo te vas a quedar aquí?

-Cuando se recupere Internet volveré a España, pero no me voy a quedar aquí todo el tiempo, en dos días o menos me iré.

-¿A dónde?¿Japón?

-Sí, si puedo, no sé a dónde iré, pero Japón es una opción, eso seguro.-ha mirado su reloj-¡Uy!¡Qué tarde! Lo siento, me tengo que ir. ¿Quedamos aquí mañana?

-Vale-he respondido. He mirado mi reloj. Llevábamos casi dos horas hablando-¿Y “la Guarida”?¿Sigue acogiendo a gente?

-No-ha dicho mientras se marchaba-Mañana estará cerrada, no podemos ir. Va a ir un técnico del eCult a reparar al Oráculo.

Me he levantado a acompañarla.

-Otra pregunta.

-Dispara.

-¿Tú qué opinas realmente del eCult?

-¿Honestamente?

-Sí-he respondido.

-Tienes que prometerme que no te ofenderás.

-Prometido.

-Panda de tarados.

Está de acuerdo conmigo. No me lo esperaba. Me he asegurado de que se metía en un taxi de verdad y me he ido a mi motel una vez el taxi había girado la esquina. Esta vez he ido andando. Era tarde, pero no mucho. Aparte de eso, quería pasear.

Una vez en el motel he visto que el Volga se había ido. He pasado sin miedo. He entrado en mi habitación y he dejado la guitarra en su sitio (Encima de uno de los dos sillones) Me he desvestido y me he tumbado en la cama en calzoncillos. He escrito esto. Sospecho que me voy a quedar dormido en unos…(N. del T.: A partir de aquí todo son garabatos indescifrables de Pilot azul)

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