Bitácora del internetófilo: Día 7

No hacía falta ser un genio para darse cuenta de que el presidente estaba hasta arriba de trabajo y que no podría atender a nadie hasta dentro de mucho tiempo. Yo no soy un genio (A duras penas soy calificado como idiota)

Me he pasado dos horas esta mañana delante de la Casa Blanca hablando con gente de mi edad, todos miembros en mayor o menor medida de la autodenominada Generación Z. Aparentemente es un movimiento mundial, algo que sospechaba desde hacía tiempo, y no acogía exclusivamente a gente de una determinada edad, se pertenece a ella por el mero hecho de “estar conectado”, es decir, poseer cualquier clase de smartphone. Parece ser que la Generación Z no está compuesta, como creía, de patanes que no se despegan de sus BB’s o sus iPhone’s o Samsung Galaxy’s o lo que sea que se use. Pertenece a ella mi madre, mi padre, mi hermano… Desde la pérdida de Internet aprendo más a diario que en la uni.

He estado hablando con un hombre que decía ser un hacker/estrella de fuzz-grunge/Dios-sabe-qué. Hemos discutido la pena que nos daba la pérdida de Cracked y demás estupideces. Iba enfundado en un traje de raya diplomática (y aún no me explico el porqué) con greñas. Unas gafas tipo Aviator le tapaban los ojos y se le marcaba un revólver debajo del sobaco izquierdo. Sus ideas políticas eran ligeramente diferentes a las mías, sin embargo he sentido el impulso de decirle que estaba de acuerdo con él. En cualquier caso, el joven, que se negaba a darme su nombre real y sólo respondía al pseudónimo Shadow, me ha explicado que aún había uno o dos ordenadores con acceso a Internet en cada ciudad. Obviamente he desconfiado, si realmente pertenecía a la Generación Z jamás me habría dicho que había Internet, no por nada, sino por el mero hecho de que no le habría conocido en la manifestación. Sin embargo me ha dado una dirección concreta. He sospechado que era la ubicación del primer ordenador o router o lo que sea que tiene acceso Internet.

Ha resultado ser un piso (relativamente) vacío donde no han hecho más que dispararme unos chavales con pistolas Nerf y Super Soakers. La falta de vídeos virales hace que algunas personas gasten bromas pesadas a gente al azar para su entretenimiento. Confieso que me esperaba algo así, pero prefería pensar que iba a haber un ordenador con acceso, aunque fuese, a RobotEarth (N. del A.: Página real que pone en contacto a los robots. ¡Echadle un vistazo!) Eso me habría dado una pequeña esperanza.

En el centro de la entrada, aparte del jefe de los vándalos armado con su ametralladora Nerf, había un viejo ordenador, posiblemente de los setenta, aún en la caja y, aparentemente, ésta estaba herméticamente cerrada.

-¿Qué hay en la caja?-he preguntado, mientras dardos Nerf rebotaban de mi cabeza y chorros de diversos líquidos impactaban sobre mi entrepierna-¡Como encuentre al cretino que me está disparando con una pistola de agua cargada de pis le descuartizo y utilizo sus genitales para decorar mi habitación de hotel!

Ha sido muy molesto ver como todos los que no disparaban pintura han dejado sus armas a un lado, pero bueno.

-Un Tandy Radio Shack TRS-80-ha respondido el líder de la panda de patanes-El primer ordenador personal que salió a la venta en 1977.

-¿No era el Apple II?-ha dicho un chaval al otro lado de la habitación.

-Sí,-ha concedido su jefe-pero no hemos encontrado ninguno, de modo que…

-¿Para qué lo queréis?-he interrumpido

-Verás, vamos a sacrificarlo para que el dios Internet, en su infinita bondad y sabiduría vuelva a la Tierra-Es en este momento cuando no sólo el jefe, quien estaba hablándome, sino el colectivo de gente que me rodeaba ha pasado de ser una panda de descerebrados aburridos a una secta peligrosa.

-Argumentáis que Internet es Dios,-he vuelto a interrumpir-si no me equivoco, debido a que es: omnipotente , pues a través de él se puede hacer todo, omnipresente, pues es accesible en cualquier lugar y  omnisciente, pues lo sabe todo.

-¡Sí!-han chillado todos al unísono.

-¿Y, si por cualquier casual, no funcionase?-he proseguido.

-Tenemos preparado un Commodore VIC-20-ha replicado el chico del fondo.

-Sabéis que no va a funcionar, ¿verdad?-he dicho tanteando el terreno, para ver si eran una panda de tarados o si simplemente se aburrían.

-Hombre,-ha chillado un chico que estaba en el pasillo, a diez metros de mí-saldría mejor con un router o un módem, pero…

He dejado de escuchar en ese preciso instante, no quiero acercarme demasiado a chiflados de este calibre, al menos no desarmado.

-Bueno, tengo que irme-con esto he cerrado la conversación y he salido tranquilamente por la puerta del apartamento. Una vez seguro de que la puerta estaba bien cerrada he corrido lo más rápido que he podido (que no ha sido mucho) hasta la parada de autobús más cercana.

Una vez en el interior del vehículo he sacado mi iPod y he escuchado un poco de música para relajarme (Black Sabbath, Iron Maiden, etc…)

El hotel estaba relativamente vacío, al igual que sus alrededores. La policía no le ha dado mucha más importancia al tiroteo de anteayer, puesto que no hubo ninguna baja. Eso es muy bueno, pues significa que soy libre de marcharme en cualquier momento. No quiero imaginar los trámites burocráticos para que yo pueda pasear, sólo el visado para venir aquí fue un infierno (Visado que mis padres recibirán en casa dentro de relativamente poco)

He encargado que me subiesen la comida a la habitación. La respuesta ha sido, textualmente: “Go get yourself f****d, and when you’re done with that, b*******d”. Aparentemente no les apasiona el servicio de habitaciones, de modo que les he sugerido que no lo ofrezcan. Su respuesta ha sido una tanda tan larga de insultos que he dejado el teléfono  apoyado en la mesa, he ido al Burger, he comido y, cuando he vuelto, cuarenta y cinco minutos más tarde, para recoger el teléfono el hombre al otro lado de la línea estaba diciendo: “…you’re all of that and more, but I ran out of insults and swearwords”

Después de ello me he echado una siesta. Me he despertado muy descansado, preparado para seguir con mi investigación, pero pasaba, de modo que he estado viendo películas en la tele del hotel hasta las seis de la tarde. Tras ello he salido a la calle con la guitarra y me he puesto a tocar “I heard Ramona sing”. Media hora ha cubierto los gastos del día. Con algo más de suelto en los bolsillos me he dirigido a varios cybercafés, en busca de información.

Me he cruzado de nuevo con Shadow, que estaba engañando a otro despistado como yo para que le disparasen en un piso vacío. Estaban sentados en una mesa de uno de los cientos de Starbucks que hay en Washington (por no decir miles)

-¿A cuanta gente engañas al día?

-Perdón, ¿le conozco?

-Sí,-le he dicho-me ha engañado para que fuese a la dirección que le acaba de dar a ese desgraciado esta mañana, en la manifestación.

-¡Ah! Sí. Están completamente tarados, pero me pagan por cada persona que les envío. Antes escribía para una página web de éxito, pero ahora, sin ella, dependo de la bondad de gente como ellos.

-¿Bondad?

-Manera de hablar.

Cinco minutos de tenso silencio después retomo la conversación.

-¿Sabe algo en absoluto acerca del Apagón?-hemos preguntado al unísono.

-No,-he proseguido-he elaborado varias teorías, pero todas son bazofia. La mejor es que Al Gore nos lo ha quitado, pero esa es una que le suelto a los republicanos aquí.

Posiblemente es la teoría que más éxito ha tenido, entre que la mencioné ayer por primera vez y el último telediario, el señor Gore ha recibido setecientas amenazas de muerte si no devuelve Internet al mundo. En España no tendría tanto éxito, quizás con Rubalcaba…

-Yo he oído que lo tienen unos grillados en Las Vegas.-me ha explicado él-No sé si creerlo o no, pero es más que nada.

-¿Para qué querrían Internet solo en Las Vegas?¿Cobrarte por él?-francamente es más plausible que lo de mister Al.

-Quizás, pero no me parece probable, sino alguien habría muerto ahí ya.

-¿Por?

-Algún propietario sin escrúpulos de un casino contrataría a un “amiguito” eslavo para recuperarlo y venderlo al mejor postor.

-Francamente, tiene mucho sentido. Si fuese así lo habríamos recuperado ya también. Pero, tengo una duda.

-Dispara-dice Shadow recolocándose sus Ray-Ban.

-Internet, ¿Es un objeto?¿Está almacenado en disco duro extraíble de Dios sabe cuantos teras?¿Está un trocito de él en cada ordenador del mundo?

La cara de Shadow se ha congelado durante unos instantes. Juraría que en ese momento he oído algo que me recordaba al chillido de un módem viejo salir del interior de su cabeza, pero nada es seguro.

-No lo sé-ha respondido en voz monocorde-Investigaré.

Tras ello se ha levantado y se ha ido sin más.

Unos minutos después me he terminado mi Chai Tea y me he marchado. La falta de Internet plantea muchos problemas más aparte de la falta de una enorme fuente de información y el mejor sistema de comunicación (aunque éstos son, en esencia, su base) El principal es sacar dinero de una tarjeta de crédito cuando la cuenta de uno está al otro lado del charco. Afortunadamente tiene sus ventajas, es virtualmente imposible localizarme a no ser que haga una llamada (o que mis padres hayan puesto un chip de ubicación por satélite en mi móvil, cosa que ,honestamente, dudo. Es caro, por no decir ilegal) Eso significa que, mientras no coja llamadas de mis padres o del 1004, no sabrán donde estoy y, por tanto, no podrán avisar a las autoridades locales para que me envíen de vuelta a casa.

Cansado de visitar Starbucks (y del té) he ido a pequeños cybercafés, donde me he hinchado a frapuccinos (bueno, copias, y, desafortunadamente, no baratas) y no he sacado más que una versión diluida de una de mis teorías, que, diligentemente he retocado para que quedase mejor. El resto de teorías no eran más que tonterías acerca de Apocalipsis, robots, aliens y, en un caso, creo haber oído algo de vampiros. Mi teoría favorita, personalmente, era que los magos estaban celebrando la Copa Mundial de Quidditch y que había vídeos por todo Internet, de modo que lo estaban purgando.

Aparte de eso lo único nuevo que he aprendido era que se habían avistado dos ovnis encima de Washington D.C. (El hombre que decía haberlos visto traía pruebas, fotos retocadas con Photoshop por lo que creo que era un chimpancé con cierto retraso) He asentido, mirado sus fotos, le he mirado, me he alejado un poco de él y me he marchado.

He cenado un plato preparado en un supermercado que luego he pagado y me he vuelto al hotel.

He visto un poco Fox News y he terminado el día. Mañana es mi último día de investigación en esta ciudad. No saco más que estupideces.

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