El Líder Parte 2

-Crecí en esta misma ciudad-digo, retomando mi discurso. El Magnum del .44 que siempre llevo encima se hace notar. A mi espalda aparece un mapa en el que se indica mi ciudad natal-Nací hace cincuenta años. Mi amada madre murió tras el parto. Mi padre entró en una depresión de caballo y a los dos meses murió por inanición. Por ello me educó mi abuelo, patriarca de Amanecer, de manera que fui educado siguiendo las leyes clásicas, que me he encargado de grabar a fuego en vuestras mentes: Buscarás el bien de todos los hombres, no harás daño  a ninguno de ellos o, por inacción, permitirás que sean dañados y acatarás las órdenes directas de tus superiores a no ser que entrasen en conflicto con cualquiera de las leyes anteriores.-repito así las palabras que hace tanto aprendí-Me explicó el día que me las enseñó que, al fundar Amanecer, Su código moral se basó en Kant y las leyes de Asimov, un escritor de finales del siglo XX. Desafortunadamente tuve acceso a una pequeñísima parte de su obra, sin embargo me cautivó de la misma manera que a él le engatusaron Terry Pratchett y Howard Phillips Lovecraft.

En cualquier caso, fui educado en la doctrina de mi abuelo, de bondad y generosidad a los demás. Se me grabó la creencia del mundo hiperesférico. Recordáis lo que es ¿no? Todas las posibles historias se dan en el ciclo del tiempo, y todas, absolutamente todas, se han repetido un número infinito de veces. Todos sabemos que-recuerdo a los científicos del mundo que me estén viendo-, dado suficiente tiempo se dará cualquier situación posible, en alguna parte de este Universo hay un planeta en el que crecen colchones, estoy seguro-Me río de mi chiste malo, que sólo dos o tres personas que conozcan a Douglas Adams entenderán-En cualquier caso debo justificarme ante mi pueblo.

Debéis saber, compatriotas, que os sumí en este horrible terror para conseguir llevaros a la sociedad en la que ahora estáis. Una sociedad en la que el crimen es mínimo, casi nulo. En la que se tiene que ser bueno, u os exponéis a mí y a mis lacayos. Afrontémoslo, mi reino de terror ha tenido éxito y ha cumplido su cometido.

Éste comenzó mucho antes de lo que podáis imaginar, si no recuerdo mal yo acababa de cumplir trece años ¿O eran dieciséis? Bueno, eso realmente no importa. El director de mi instituto me llamó para hablar de un examen en el que, supuestamente, copié, cosa que no hice. Sin embargo si había dejado que copiasen de mi. Esa chica era un encanto. Unos ojos verdes, engarzados en una cara oval manchada por unas pequitas. Con su pelo, rojo, no como el fuego, sino como un atardecer. Me recordaba a la playa…-Pierdo mi mirada en el infinito. Al cabo de una eternidad en mi burbuja me devuelven al mundo los gritos de mis, francamente pocos, seguidores (“¡Larga vida al Líder!” entre muchos otros)-Siguiendo con mi historia, dejé que copiase de mí, para así poder pedirle salir conmigo y que no pudiese negarse. Nunca tuve el valor para pedírselo. En cualquier caso, el director me llamó para echarme la bronca.

Al llegar a su despacho me dijo que enseguida estaba conmigo y salió para ir a buscar mi expediente, que, por alguna razón ajena a ambos, no había llegado hasta él. Ahí estaban, sobre su mesa, expuestos de manera que era imposible no verlos. Documentos del Estado. Los cogí y escondí en mi mochila. Pensé que, quizás, el director no se daría cuenta hasta que fuese tarde. Tuve suerte.

En los documentos que robé se veía claramente como el colegio había pagado, supuestamente, unos laboratorios de última generación, un nuevo salón de actos, etc… Sin embargo el único cambio que se había visto en el instituto era que los profesores habían dejado de conducir cafeteras sobre ruedas a llevar Mercedes de clase E, Porsches. Ningún laboratorio, ningún salón de actos… ¡Joder, no nos dieron ni un caramelo!

Gracias a esos documentos, la presencia de esos cochazos y la falta de laboratorios deduje que el dinero no se estaba usando para lo que se debía.

Me pasé la tarde haciendo fotocopias exactamente iguales, conseguí hasta el mismo papel oficial, con marcas de agua y todo, para devolver a la mañana siguiente las falsificaciones.

No me anduve con ningún rodeo. Nada más llegar al día siguiente me dirigí al despacho del director, sin importarme que la secretaria me chillase que el director estaba ocupado con no sé quién. Daba igual, cuando me viese con los papeles en la mano dejaría automáticamente lo que fuese.

Antes de entrar, sin embargo, le oí como decía, desesperado, a uno de sus compañeros que no sabía dónde estaban los papeles. Sonreí debido a mi naturaleza ligeramente, digamos, psicopática.

Atravesé el umbral de su puerta con una enorme sonrisa y los papeles en la mano, hechos una bola de caos. Los dos hombres me miraron, el director asustado, su compañero (A quien yo no conocía) más aún-Los enmascarados empiezan a insultarme mediante carteles invisibles para la cámara. Son muy pesados cuando se aburren-Se acercaron a mí a una velocidad fuera de lo común y me arrancaron los documentos de la mano en que los empuñaba. Mientras los miraban les expliqué lo que había pasado ayer. Les dije que estaba cansado de que no les importásemos una mierda y todo eso. Cuando iban a echarme del despacho para discutir si expulsarme o meterme en un paquete y mandarme al otro lado del mundo les mencioné, casualmente, que eso eran meras copias, bien falsificadas, pero copias de los documentos oficiales y que, si por cualquier casual hacían una estupidez como expulsarme o deshacerse de mi todo estaba organizado para que se cayesen con todo el equipo.

No me creyeron, de modo que les enseñé una preciosa foto de la tarde anterior. En ella estaba yo, con la falsificación en una mano y el original en la otra. También les aclaré que si no devolvían los vehículos comprados con el dinero del Estado no sólo haría público los documentos, sino que colgaría la foto en Internet con una larga explicación de la corrupción presente en el instituto. Tras ello salí sin más del despacho.

Ese día no pasó gran cosa, una reunión extraordinaria del claustro, nada más. Yo, obviamente, sabía a qué se debía, pero no se lo dije a nadie. No a mis amigos, no a mi hermanito, que en paz descanse, no a mis primos, ni siquiera a mi perra ni a mi gata.

A la mañana siguiente el director y su amigo, que resultó ser un concejal a algo así, no hice caso (puesto que me podía permitir ese lujo) me dijeron que harían lo que les pidiese siempre y cuando les devolviese todas las copias y fotos de los documentos. Me negué. Me quedaría el original hasta nueva orden. Me gustaba ese poder que ostentaba sobre ellos (Y me gusta el que ostento sobre vosotros). Les dejé que se quedasen los coches y les garanticé su seguridad a cambio de una condición sencilla, que me facilitasen información de cualquier persona que les pidiese.

Aceptaron, sabían lo que les convenía. Lo primero que hice fue pedirles un poco de dinero para reparar mi guitarra. Después hablé con el amigote de mi director. Le pregunté si tenía algún secreto jugoso de algún compañero o superior. Rápidamente produjo una lista. Era un hombre mayor y tenía mucha experiencia en el campo de la extorsión, de manera que acordamos un pacto de no agresión entre nosotros. Ambos aceptamos, sabíamos que éramos hombres de palabra. Yo me quedé con una copia de su lista y él con la seguridad de que no sería traicionado por mi.

Ésa-digo cerrando el primer episodio de mi vida- fue mi primera experiencia con el chantaje. Todos aquellos que estéis ahí fuera con miedo a que revele vuestros secretos no os preocupéis, no lo haré.-me callo y tomo un poco de aire.

Los enmascarados se acercan a mí de nuevo y me felicitan por ser tan valiente, ellos, al igual que yo, ya saben lo que va a pasar. Me animan para que termine mi discurso. Les pido que me dejen comer y les prometo que pronto lo contaré todo y terminaré.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s