Dejé mi alma en las dunas de Tierra Santa

No fue el frío acero el que me arrebató la vida de una vez por todas. Son muchas las formas de morir, y la que sufrí fue sin duda la más cruel, la más violenta, y la más dolorosa.

Todo comenzó el día en que decidí, nublado por el ansia de gloria de un hombre demasiado joven para ser dueño de su destino, embarcarme a tierra santa en busca de quién sabe qué.

Podría escribir cientos de libros contando de mil formas las aventuras que viví desde mi amada Inglaterra hasta aquel desierto que llaman sacro. Pero lo que trae cuenta esta noche es cómo  dejé de ser Siger de Hertford, y me convertí en un despojo carente de alma y señorío.

El día que pisé por primer vez la levísima arena de oriente, me acompañaba mi viejo padre, malherido tras innumerables guerras y combates, lisiado por una mala caída, y deseoso de  recuperar su esplendor y ser digno de su nombre.

-Siger. Aquí encontraremos la vida eterna.

Con esas palabra logró convencerme y orientarme a un trágico destino. Cegado por el ansia de eternidad, atravesé las dunas al mando de cincuenta hombres, que posaron en mí sus vidas como signo de lealtad. No recuerdo el nombre del Conde o Duque que nos lideraba, pero se trataba de un noble con poco conocimiento de causa, y menos aún de consecuencia.

Un aciago día, los moros nos atacaron aprovechando la violenta ofensiva de una tormenta de arena. El fuego cruzado de nuestros arqueros, la arena, y los ligerísimos sables de los musulmanes acabaron con la mitad de los nuestros. El resto, indefensos, se perdieron, y no volvimos a saber de ellos. Mi padre cayó, ejecutado vilmente y sin poder defenderse. Esa era justamente la muerte que había tratado de evitar viajando hasta la tierra prometida.

Mi suerte se tornó infortunio. Quizá fui el único superviviente. Pero mi alma quedó abandonada en las dunas del desierto.

Avancé guiado por el corazón hasta la ciudad-bastión de Acre, donde un caballero ataviado con un tabardo oscuro y cruz blanca me consiguió un pase para regresar en un mes. Hasta entonces, renuncié a cualquier intento de hospitalidad, y mendigué para mantener mi inútil existencia.

Había recorrido medio mundo conocido para llevar a la muerte a mis hombres, y perder a un padre que nos había cegado a todos.

No fue mi muerte, sino la de los demás, la que desintegró mi espíritu.

Cuando retorné a Inglaterra, mis hermanos se habían matado por ocupar el trono aprovechando la ausencia de nuestro padre, y el castillo había acabado saqueado.

Lo único que puedo contaros hoy, hermanos de este sagrado monasterio de Fontevrault, es que dejé mi alma en las dunas de la tierra que llaman santa, y ahora entrego los despojos de mi cuerpo al Señor.

Anuncios

2 comentarios en “Dejé mi alma en las dunas de Tierra Santa

  1. ¿Me permites analizar tu relato?
    Allá voy…
    “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces… ” Así empezó García Márquez su obra Cien años de soledad.
    Has decidido empezar con negación para no complicarte, bien hecho. No queda simple, que es lo fundamental, aunque no te arriesgas a empezar con algo complejo. Siempre se recomienda no empezar con el verbo haber/ser/estar, aunque ya Tolkin en El Hobbit se arriesgó con el haber. Has sabido meter un fue de forma muy práctica.

    Según leo, tu texto pierde maestría. Empleas una enumeración con paralelismo. Bien. Pero ese “Todo comenzó” es demasiado típico, y te cargas el buen comienzo que llevabas con uno nuevo :S

    Luego te dejas influenciar por Neruda y su “Puedo escribir los versos más tristes esta noche. ” con ese “podría escribir”. No es tuya la frase pero queda genial. Bravo por el uso de “carente” el lugar de “sin”, perfecto vocabulario ahí. El nombre del personaje, me gusta.
    Buena forma de decir que es un noble “ser digno de su nombre.” sin meter más frases.
    “Trágico destino” Muy romántica esa frase con epíteto.
    “pero se trataba de un noble con poco conocimiento de causa, y menos aún de consecuencia.” buen juego de palabras, me gusta más ahora el relato.
    “Un aciago día” nuevamente, felicidades por el buen vocabulario. Aunque algunos no las entiendan, queda mucho mejor aciago que triste.
    ” sin poder defenderse” fatal, cambia eso por una expresión más directa. Justo arriba pone “indefensos” así que caes en redundancia. Usa palabras como vulnerable.
    “Mi suerte se tornó infortunio. Quizá fui el único superviviente. Pero mi alma quedó abandonada en las dunas del desierto.” inmejorable este fragmento. Pero ese abandonada puedes sustituirlo por algo más relacionado con el olvido.
    “Avancé guiado por el corazón hasta la ciudad-bastión de Acre, donde un caballero ataviado con un tabardo oscuro y cruz blanca me consiguió un pase para regresar en un mes. Hasta entonces, renuncié a cualquier intento de hospitalidad, y mendigué para mantener mi inútil existencia.” aquí no sobra nada. Bien.
    “se habían matado” No, no y no. Queda demasiado simple. Pero no te arriesgues con algo del estilo “habían acabado con sus vidas”. Busca algo directo y bonito.
    “Lo único que puedo contaros hoy, hermanos de este sagrado monasterio de Fontevrault, es que dejé mi alma en las dunas de la tierra que llaman santa, y ahora entrego los despojos de mi cuerpo al Señor.” PERFECTO FINAL. Me encanta. Sabes empezar y acabar genial, que es lo más difícil. Céntrate en los fallos que te digo y mejora el cuerpo de la narración !Ánimo y sigue escribiendo!
    Tema: Interesante
    Argumento: Muy bien enfocado, no sobran datos
    Estilo: Mejorable, inmejorable al principio y al final
    Vocabulario: Hay fallos, pero es aceptable.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s