Soul

Sus miradas se cruzaron. El agente se acercó al encapuchado. Éste último veía como los labios del policía se movían, pero no llegaba sonido alguno a sus oídos. Si lo conseguía su maestra se enorgullecería y si no, mala suerte. El oficial estaba a su lado. El joven se retiró la capucha y dejó que su melena gris acero cayese sobre sus hombros, sonrió y se dejó caer de espaldas.
El policía se asomó al balcón por el que acababa de ver caer al chico. No había nadie. Sólo había sesenta metros de caída y un fuerte olor a azufre.
A unas manzanas de distancia una figura de pelo plateado hizo su aparición envuelta en el mismo olor a azufre. Se alejó de las sirenas con un paso calmado. Al cabo de diez minutos abrió la puerta de su casa y se sonrió. Se había vuelto a burlar de la policía. Sí, no era un hobby común, pero él tampoco lo era. Se ajustó los zapatos de ante blanco y bajó a su habitación. Al llegar cogió un bastón negro. Desenvainó la cuchilla que estaba en su interior, la observó y la guardó, era fina como una hoja de papel de fumar y resistente como el casco de un rompehielos. Sonrió y la dejó sobre su mesa y se sentó a meditar.
A los pocos minutos sintió una mirada clavada sobre su espalda.
-Buenos días Soul, ¿qué tal? –preguntó a una chica apoyada sobre el canto de la puerta.
-Has vuelto a liarla, ¿verdad?-le chilló la chica a medida que se acercaba al joven.
-Quizás-confesó el adolescente-¿cómo lo sabes?
-Mi deber es vigilarte y evitar que siembres el caos por las calles.
-Pues lo haces genial-respondió el joven con un tono sarcástico.
-Cállate, llamas demasiado la atención y debieras saber que…-le riñó la chica.
-Creo que llama más la atención una chica que atraviesa las paredes, ¿no crees?-le cortó el chico riéndose.
-¡Eres insoportable!-chilló la joven al tiempo que salía de la habitación.
El adolescente suspiró y se levantó. Comenzó a pensar en lo que había pasado el último año y lo mucho que había cambiado su vida. Desde que se había mudado su vida había dado más vueltas que un calcetín en una lavadora. Había conocido a gente nueva, había hecho nuevos amigos, pero ante todo lo que le había cambiado había sido conocer a Soul. Desde pequeño le habían enseñado que no existía tal cosa como los fantasmas. Lo creyó hasta que cumplió quince años, hay algo en la gente que atraviesa paredes que nos hace preguntarnos acerca de nuestra concepción de la vida. Un día, mientras estaba estudiando vio como una chica aparecía a su lado, pero atribuyó esa visión al estrés. Se pasó varias semanas viendo como aparecía la chica, sin hacerle caso. Al cabo de un tiempo, cuando la fantasma trataba de encender su televisor el joven se dirigió a ella.
-¿Quieres algo?
-¡Ah!-gritó la chica al tiempo que se escondía en el interior del televisor.
-Perdona,-dijo el chico indignado-el que tendría que esconderse y chillar soy yo, el miserable mortal y no tú el todopoderoso fantasma.
-Discúlpame,-dijo el televisor-llevo bastante tiempo sin hablar con nadie, no hay muchas almas perdidas en la Tierra.
-¿Y no te ven las personas como yo?-preguntó le joven.
-No, no es muy normal, o bien no me veis o bien me ignoráis-respondió la chica al tiempo que asomaba la cabeza por la pantalla.
-¿Y cómo es que yo te puedo ver?
-La verdad, no lo sé ¿Cómo te llamas?
-Me han apodado Yamakaze, significa viento de la montaña.-confesó el joven-Y tú, ¿cómo te llamas?
-No me acuerdo, ¿es importante?- replicó la chica.
-Tengo una pregunta, ¿practicas “kendo”?-indagó Yamakaze
-¿Cómo lo sabes, tienes poderes o algo?
-No, veo que tienes una espada de madera en la mano derecha-respondió el joven riéndose.
-¡Ah! Sí, me enseñó mi padre cuando era pequeña-dijo la chica sonrojándose-¿Quieres que te enseñe?
-No.
-¡Anda!-suplicó el fantasma.
-No.
-Bueno, te enseñaré, quieras o no, así tendré un señor.
-Si soy tu señor, no puedo ser tu alumno ¿No?-preguntó Yamakaze.
-Si yo quiero sí-replicó la chica-Así alguien hereda la espada de nuestra familia.
-Que sea lo que Dios quiera-susurró el joven-De acuerdo, seré tu alumno.
-¡Bien!-chilló la fantasma-Por primera vez en dos siglos alguien es mi alumno.
-Espera, dos cosas-le paró el chico-Uno, ¿los samuráis no datáis de hace algo menos de seis siglos? y dos, siendo un fantasma ¿puedes coger cosas?
-A la primera pregunta sí, pero eso no significa que no pueda haber tenido alumnos entre medias. Respecto a la segunda pregunta, sí, podemos coger objetos-respondió la joven al tiempo que cogía un despertador y se lo tiraba a Yamakaze.
-¡Cuidado!-chilló el chico al tiempo que se lanzaba al aire para cogerlo-Me lo regaló mi abuela.
-¡Huy, que divertido es esto!-sonrió la fantasma mientras cogía más cosas para lanzar-Más, más.
-Ve a por la espada Soul-suplicó Yamakaze dejando todo sobre su cama.
-¿Soul?
-Sí, te llamaré Soul, significa alma en inglés-explicó Yamakaze.
-Ah-diciendo esto Soul se desvaneció con una sonrisa sobre sus labios. Por primera vez en siglos era tratada como una persona y no como un objeto. Al rato volvió con los ojos rojos.
-Aquí tienes, es la espada de mi padre-dijo Soul entregando la espada al joven.
-¿Has estado llorando?-preguntó Yamakaze
-No, es que me ha entrado algo en los ojos, pruébala-dijo la chica.
El joven sopesó el cilindro negro y apoyándolo sobre la mesa dijo:
-No parece gran cosa. Más que una espada parece un bastón inútil.
-Le insultas-exclamó el fantasma-Es el acero más fino y resistente que hubo, hay y habrá.
-Pues vale-replicó Yamakaze completamente desinteresado.
-Pruébala, hazme el favor-pidió Soul.
Yamakaze desenvainó la espada y la blandió. Era ligera y brillante. La movió y oyó cómo el aire silbaba. Tras un par de tajos al aire observó asombrado cómo su mesa caía partida por la mitad.
-¡Madre mía!-se asombró el joven.
-¿Es o no increíble?-preguntó Soul.
Ésa había sido su primera conversación con Soul. Cerró los ojos y tomó aire. Al abrirlos vio a sus padres sollozando alrededor de una cama en una habitación de hospital. Soul se le acercó y le puso el brazo sobre los hombros.
-¿Qué pasa?-preguntó a su amiga.
-Hace dos semanas caíste en un coma, parece que no te recuperarás-respondió la chica de la cual, acababa de comprender, estaba enamorado.
Ambos se abrazaron y desaparecieron para siempre, fundidos en un abrazo del cual jamás se soltarían.

Esta historia la escribí a finales del año pasado, para un concurso de literatura. Sorprendentemente quedé tercero

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4 comentarios en “Soul

  1. Impresionante! Tu blog es fantástico. Me encantaron tus historias. Solamente le veo un fallo: repites mucho algunas palabras y falta cohesion en algunas frases, pero el resto está perfecto.

    Ánimo y sigue trabajando

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